ClassicAuto Madrid ofrece, edición tras edición, la posibilidad de ver en vivo y en directo algunas joyas de la automoción que son hoy ejemplares únicos y que atesoran una historia técnica, social o deportiva de primer orden. La joya de la corona de esta décima edición del Salón de Clásicos de Madrid será un Hispano-Suiza T30E de 1922.

Vamos a contarle la historia y la mecánica de este espectacular vehículo de competición para que no se pierda detalle cuando tenga la posibilidad, como visitante de ClassicAuto, de posicionarse ante él. Le recomendamos que se asegure de llevar una cámara de fotos para inmortalizar el momento. Este es el único automóvil de competición oficial de Hispano Suiza -y así esta reconocido- que ha sobrevivido a los avatares del tiempo y luce ya con el esplendor con el que se creó hace casi un siglo.

Historia de un ejemplar único

Con el fin de promocionar la marca, la fábrica de Hispano Suiza de la Segrera en Barcelona fabricó en 1922 el HS T30E. Según consta en las actas de la Dirección de la marca el objetivo de esta nueva creación erá batir los récords de las principales carreras en cuesta que se celebraban en la época por toda la geografía española: Rabassada, Guadarrama, Navacerrada, Montjuïc, entre otras; tal y como hizo la famosa “Sardina” Hispano en su exitosa campaña de 1914.

Hay constancia de que el Hispano T30E resultó vencedor de su categoría en la carrera de las Matas (Mataró) en Julio de 1922, pero no se registró su participación en la cuesta de la Rabassada. Se ignora su destino hasta los años sesenta, cuando sus restos en muy mal estado fueron adquiridos por el conocido coleccionista y amante de los Hispano don Francisco de la Rocha. Tras su fallecimiento, pasó por otros dos propietarios. En mayo de 2007 el historiador de la marca, Emilio Polo, logró identificar aquellos restos como pertenecientes al famoso coche de carreras desaparecido, y sus observaciones fueron verificas y avaladas por 5 reconocidos expertos, antes de que se iniciasen los trabajos de restauración.

La reconstrucción del Hispano T30E ha sido larga y meticulosa dado su enorme interés, pues se trata el único Hispano oficial de competición que ha sobrevivido. Hoy no se sabe de ningún otro. Su presentación oficial tuvo lugar en el certamen del castillo de Windsor celebrado en septiembre de 2016.

Una mecánica potente en un chasis ligero

Toda la mecánica de este exclusivo Hispano-Suiza es del tipo 30. Motor de 3 litros en 4 cilindros, con árbol de levas en cabeza. Tiene el número de fabricación 4.542, que, según los registros, fue probado por primera vez en fábrica en octubre de 1920, aunque después, para montarlo en el coche de carreras, le incorporaron una culata de más compresión, con válvulas de mayor diámetro, árbol de levas especial y dos carburadores Zenith de 42 mm.

Esa mecánica se montó sobre un bastidor del tipo 21, mucho más pequeño y ligero que los habituales del tipo 30. Mide 2,66 m entre ejes y lleva el nº 4880E. La “E” añadida corresponde únicamente a coches “Especiales” (prototipos y coches de competición). Según era habitual en los coches Hispano destinados a competir, el radiador con el conjunto motor-cambio se retrasó sobre el chasis, para centrar mejor el peso. Además, ese radiador, al igual que el parafuegos, son especiales; 9 cm más bajos que los normales del tipo 30 a fin de rebajar el perfil superior del coche.

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